“Alonso (2006: 6-7) resume las características del modelo
propuesto por Byram de la siguiente manera:
• La dimensión sociocultural es central en todo el
aprendizaje.
• El objetivo es que la persona sea capaz de comunicarse con
su interlocutor, quien posee un bagaje cultural diferente, de tal forma que el
mensaje se reciba e interprete según sus intenciones. Se persigue que una
persona, en un encuentro intercultural, pueda actuar de forma correcta y
adecuada, según las normas implícitas y explícitas de una situación social
determinada en un contexto social concreto.
• Tiene un componente cognitivo: incluye una comprensión
general de las diferencias culturales y un conocimiento específico de algunas
culturas, la reflexión sobre la diferencia, los estereotipos y los prejuicios.
• Tiene un componente
comunicativo y pragmático: contempla la habilidad de comprender y expresar
signos verbales y no verbales, así como de interpretar papeles sociales
específicos de forma culturalmente aceptable.
• Está centrado en el alumno y en sus necesidades al
relacionarse con otra cultura.
• Pretende no
centrarse tanto en una cultura específica como en desarrollar un método más
general que se pueda aplicar a cualquier lengua o cultura.
• La cultura original
del alumno es tan importante en el aula como la de la lengua meta, puesto que,
a partir de su propia cultura, el estudiante podrá investigar y comprender
mejor la nueva. De ahí que sea necesario introducir en el aula ambas culturas.
• El factor afectivo desempeña un papel importantísimo en
todo el proceso. Integra empatía, curiosidad, tolerancia y flexibilidad ante
situaciones ambiguas.”
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